La Malvalanda que me gusta

Eduardo Cardoso ha sido nominado en dos ocasiones a los premios Goya por sus cortometrajes El paraguas de colores (2014) y En un lugar del cine (2010). También ha dirigido el documental Teatreros (2005), que cuenta con la participación de Blanca Portillo, Juan Luis Galiardo e Isabel Ordaz, y el cortometraje Fauna urbana (2004), que codirige junto a Ana Fajardo y fue premiado en el festival DocumentaMadrid. En lo referente a la docencia, ha sido profesor en el Instituto de Cine de Madrid y en universidades, festivales de cine, fundaciones y programas educativos de la Comunidad de Madrid. Desde 2004, imparte en el CBA los talleres de cine infantiles y juveniles.

 

El paraguas de Colores (2013)

 

Conocí a María del Puy y a Malvalanda hace ya bastantes años con su cortometraje Luminaria, dirigido por Álvaro Giménez y con el que tuvieron un exitoso recorrido por los festivales del sector. Desde entonces me he sentido muy cercano a esta productora (aunque oficialmente no hemos trabajado juntos) y he asentado la amistad con María.

Busco la palabra Malvalanda en el diccionario de la RAE, pero no existe, así que tendré que crear una definición propia: “Productora cinematográfica y audiovisual de la que sólo me interesa su labor en el mundo del cortometraje (porque sus otras actividades deben ser para ganar dinero, parece) donde además de producir películas cortas desarrolla otros proyectos muy interesantes (quizá descuidados últimamente, María) y que tiene como principales cómplices a Penélope Cristóbal y a Creta Producciones que también molan.”
Malvalanda se ha posicionado como una de las empresas del sector más importantes en los últimos años, principalmente por el escaparate que supone el haber producido cortometrajes de calidad avalados por multitud de premios. Pero a mí lo que menos me interesa de Malvalanda son sus cortos… Entendámonos, la mayoría de las películas de Malvalanda me gustan mucho, creo que tienen una línea editorial que se va definiendo en cada trabajo, su complicidad con los directores parece que es idónea para trabajar, toman riesgos con productos a veces poco convencionales, etc, pero cuando me acerco a conocer a una productora, intento fijarme y valorar no sólo sus cortos si no también lo que rodea a esa empresa y qué aporta como añadido al sector y eso es lo que me seduce de Malvalanda.
Sola o con compañeros de viaje, Malvalanda ha desarrollado proyectos y ha colaborado en otros muy importantes para el mundo del cortometraje. Malvashorts es un ejemplo de ello: distribuir cortometrajes en salas comerciales, luchando con multitud de dificultades. Durante varios años llevó a cines de toda España una selección de los mejores trabajos de la temporada.

malvashorts11

También su colaboración y trabajo en diferentes festivales ha hecho que estos mejoraran y crecieran gracias al criterio de María del Puy.
Pero tengo que decir que de lo escrito hasta ahora, sólo he visto y disfrutado del resultado final, no he estado en la harina, en el proceso con Malvalanda y aunque intuyo que debe ser muy enriquecedor participar de ello, ignoro cómo es la sala de máquinas de Malvalanda y qué forma tiene de capitanear todas estas acciones María del Puy.
La María del Puy que yo más conozco y disfruto es la reivindicativa, la que se preocupa por el bien común en su afán de trabajar por mejorar el mundo del cortometraje. Con ella coincidí en diferentes procesos de protesta y lucha en el sector: Academia de Cine, festivales, Comunidad de Madrid e ICAA entre otros. Antes de que las asociaciones (PNR, Coordinadora y AIC) tomaran un camino común para organizar sus fuerzas y empujar en la dignificación y defensa del cortometraje, María y yo trabajamos en algunos temas repletos de reuniones, actos, escritos, etc, que fraguaron nuestro acercamiento.
Ahora, Malvalanda y María producen más y luchan menos, es una coyuntura, espero. Deseando estoy que surja otra batalla y haya que desfacer un nuevo entuerto para que María se remangue y volvamos a la arena.

Recomendación veraniega. Estamos en la mejor época del año, la vida tendría que ser un verano permanente. No voy a recomendar nada, sólo voy a escribir lo que yo quiero hacer y ya estoy haciendo en estos días: nadar, leer, ir a la playa, coquetear, ver pelis cortas y alguna larga, tomar cervezas con los amigos y alguna copa de champagne, crear, reflexionar, ir al teatro, ver alguna expo, hacer el amor y disfrutar, disfrutar mucho de la vida.